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Este verano, durante el poco tiempo libre que tuve, se me ocurrió una idea mientras leía Twitter: escribir una serie de posts en los que contara las series que había visto en un año. Todo empezó al ver el hastag #ElCineQueHeVistoEn2017, como obviamente llegaba tarde al asunto decidí que mi año de series empezaba al acabar el verano.

Estoy en la cama, abro Netflix en el iPad y aparece una recomendación interesante. The OA. Leo la escueta descripción y acto seguido, como millenial que soy, pregunto por Twitter si merece la pena verla. Recibo respuestas de todo tipo, desde “buah chaval te va a flipar” hasta “estuve a punto de denunciar a Netflix por robo de tiempo”. Me pica mucho más la curiosidad y le doy al play.

The OA, para los que no sepáis que serie es, es una producción propia de Netflix que trata sobre una chica (Praire Johnson) que vuelve a casa después de estar siete años desaparecida. Hasta aquí todo muy normal, pero lo que de verdad me hizo querer verla fue que Praire era ciega en el momento de su desaparición y al reaparecer no era otro que el mismísimo Daredevil. Bueno, no exactamente. Al reaparecer había recuperado la vista. ¡Booom! Misterio médico, no necesitaba más.

Tras ver el primer capítulo me quedé literalmente enganchado. La prota escoge a cinco personas para contarles cómo ha conseguido volver y por qué ha recuperado la vista. Puedo deciros, sin miedo a spoilearos, que la información se va desvelando poco a poco en los ocho capítulos que dura la serie. Como era de esperar, me puse a ver el siguiente capítulo y he de decir que me pareció que la tensión y el misterio iban para arriba como un cohete, pero a la vez me surgía la duda: ¿por qué había gente en mi TL de Twitter que me decía que la serie era peor que pegarle a un padre?

Después de ver el segundo decidí que la serie tenía que racionarla (entre otras cosas porque los exámenes de septiembre así me lo exigían). Dos capítulos cada veinticuatro horas durante cuatro días.

Día dos: día de meseta. Aquí ya dejó de subir el hype, empecé a ver que la serie me daba lo mismo que me había dado el día anterior sin resolver cosas ni explicar nada. Esto no sería un problema de no haber sabido que solo hay ocho capítulos. Tampoco ayudaba el hecho de que hubiera un personaje llamado Homer ya que, como os habrá pasado a vosotros, ese nombre lo tengo tan asociado al tontorrón de Springfield que verlo en un chaval de instituto que juega al fútbol americano… Digamos que esperaba más de un “Ouch!”.

Día tres: empieza la bajona. Entre tanto baile, tanto ole y arsá (como decimos en Andalucía), el interés por la serie empezaba a decaer a una velocidad estrepitosa. No iba a dejar de verla, porque para dos capítulos que me quedaban tenía que saber el cómo y el porqué de todo. Yo soy una persona con poco tiempo libre, así que cuando algo me aburre lo dejo, pero esta vez quería acabar lo que había empezado.

Día cuatro: Houston, tenemos un problema. Puede ser que ya me influyera la opinión que me estaba formando sobre la serie o que estaba muy hasta las cejas de los exámenes de septiembre, el caso es que acabé el octavo capítulo y dije un “¿Ya está? ¿Esto es todo?” en voz alta. No me lo podía creer. Sentía que había perdido el tiempo.

Hasta aquí puedes leer sin comerte un spoiler.

La serie tiene cosas muy interesantes: el tema de que haya gente que pueda volver a la vida después de haber muerto, que eso esté siendo investigado por un médico chalado, la relación de esto con una especie de más allá o que existan dimensiones paralelas a las que puedes acceder siguiendo unos pasos de baile.

Pero no todo es bueno, como habréis visto. Dejan demasiadas cosas sin explicación (las visiones de la protagonista, el más allá de cada uno, los pasos de baile, las distintas dimensiones…) y las dejan malamente. Los personajes en un principio parecen y son interesantes pero al final no evolucionan, no te dan chicha para hablar sobre ellos. Y tenía que hablar de el final. El final creo que es lo peor de todo. Después de ocho capítulos, de más de ocho horas de serie, acaba todo con un baile de Un Paso Adelante (LalaChus esto te lo dedico) en mitad de la típica masacre de instituto norteamericana. Se oye un tiro y te das cuenta de que la única que va a palmar es Praire. La meten en la ambulancia chorreando sangre. Acaba la serie. Casi tiro el iPad contra la pared, queridos lectores. Luego leí que van a hacer una segunda temporada y no sé si verla cuando la estrenen.

En fin, si os habéis quedado con la curiosidad, no dudéis en darle una oportunidad porque no son muchos capítulos. Yo no soy de los que dejan de ver algo simplemente porque alguien diga que no le gusta, no lo seáis vosotros. Si la habéis visto o si la vais a ver ahora, no dudéis en comentar lo que queráis (os recuerdo que en Frikimalismo tenemos sección de comentarios).

¡Hasta la siguiente serie!