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Hace meses que Netflix anuncio “Bright” y a todos llamó la atención por su interesante premisa.

Ambientada en un presente alternativo donde los seres humanos, orcos, elfos y hadas han convivido desde el inicio de los tiempos, dos policías con perfiles muy distintos patrullan juntos. Uno es el humano Ward (Will Smith), y el otro el orco Jakoby (Joel Edgerton). Ambos inician una guardia nocturna que cambiará el futuro y el mundo que conocen. A pesar de sus diferencias personales, deberán trabajar juntos para proteger a una joven elfo y una reliquia perdida que, de caer en las manos equivocadas, podría destruirlo todo.

Bright se estrenó el día 22 de diciembre, con una secuela ya anunciada y ofrece dos cosas distintas a la vez que no logran congeniar.

En primer lugar vemos un mundo actual de fantasía en el cual se encuentran los orcos, los humanos, los elfos y los tan llamativos Bright.

A través de unos ingeniosos títulos de crédito a modo de graffitis se nos resume el por qué de la sociedad actual; los estigmas, las rencillas y la manera en la que están conformadas las “clases sociales”.

Cada mundo resulta ser interesante y con mucho que contar, pasando desde el lugar que ocupan los humanos, el trato y la desconfianza hacia los orcos, el estatus de los elfos y el peligro potencial de los Bright, además de lo atractivo que resulta ver estos personajes en una época contemporánea. El GRAN PROBLEMA es que estos fueron utilizados como una mera excusa para adornar otra típica película de policías, con una trama previsible, con todos estos elementos desaprovechados de tal manera, que si los reemplazamos con otros comunes, por ejemplo orco – por policía de color/raza, varita – por algún botín, elfos poderosos – por algún tipo de espías, la película y la trama seria la misma.

Por otro lado tenemos la trama de una pareja de policías distinta pero complementaria. Uno de ellos es discriminado, maltratado y busca superarse a sí mismo, a la par de encontrarse con haber perdido la confianza de quien fue y es (aún contra su voluntad) su compañero. El otro, es Will Smith, haciendo el papel de Will Smith, pero mucho más desganado, cansado de todo lo que lo rodea, aun es un policía rebelde pero conserva sus principios.

Estos dos aspectos de la película, como mencionaba antes se entrelazan de una PÉSIMA manera, no se aprovecha ni la relación y conflicto de este dúo de policías, ni se aprovecha el potencial que podría haber dado los elementos fantásticos.

La “GRAN AMENAZA” que hace que los policías se vean involucrados en todo este asunto se plantea en un par de frases sin más.

La “GRAN VILLANA” termina desaprovechada. Nos hacen “suponer” que tiene un gran potencial, un gran poder e influencias, pero nos la quitan de encima tras un par de escenas teniendo un final hasta irrisorio.

El “giro final” que tiene con la buscada Bright, se ve forzado e incomprensible.

No creo que sea excusa suficiente el plantear que se hará una secuela para brindar una película tan plana e ignorar que se pudo aprovechar mejor todo este mundo que se estaba planteando al inicio.

Como era de esperarse los efectos visuales están a la altura y pese a su duración la película se deja ver, sin caer en el aburrimiento ( sino se tienen muchas expectativas).

Por último, la propia película revela su “sorpresa final” casi al inicio de la película,  siendo ya está bastante previsible.