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Si en el momento que estés leyendo este post te percatas de que lo haces no sólo por la curiosidad, sino porque tampoco tienes nada mejor que hacer, aprovecha y búscate en la RAE la definición de “excepcional”. Pero si la pereza te puede, no te preocupes, que simplemente te lo decía por empezar de alguna manera. Eso sí, te comento que te toparías con dos definiciones del adjetivo, aparte de las acepciones que le quieras dar. Ya de por sí, @Cinemascopazo es excepcional -atendiendo a la primera defición que encontrarías- puesto que constituye una excepción a la regla común. El programa te permite ir al cine para disfrutar de una gran película totalmente gratis y luego además te invitan a una copichuela con #CocaColaMix mientras hacen el coloquio de la obra visionada. Nadie había hecho algo parecido antes, pero por algo son tan bonicos @ArturoGCampos y @JuanGomezJurado. La segunda definición de excepcional, hace referencia a que algo se aparte de lo ordinario o que ocurra en rara vez. En este sentido, a mí se me antoja como algo bastante excepcional que en pleno centro de Madrid, puedas ver en el cine ‘Río Bravo’, una peli del oeste de 1959.

Lo primero que se me vino a la cabeza cuando anunciaron este western fue el recuerdo que tengo de cuando pequeño mi padre veía anunciada una de éstas al mediodía los fines de semana en la autonómica de Andalucía. El sopor que me entraba, aun cuando desconocía el significado de la palabra, hacía que antes de que la turra de polvo y sudor me fulminara en siesta, yo cogiera y me metiera en mi cuarto con la MegaDrive o algún que otro juego. Mi madre también era reacia a dejar que mi padre controlara el mando. Sabía perfectamente que antes de que acabaran los créditos iniciales mi padre estaría ya desnucado en el sofá, y aparte, siempre comentaba el repelús que le producía ver a toda esa gente muy sudada y harapienta en unos ambientes donde la falta de higiene te podría evocar aromas desconocidos. Como ella me diría: “ahí tiene que oler a humanidad”.

Luego ya pensé en que disfruté con Tarantino en ‘Los odiosos 8’ y ‘Django desencadenado’. Incluso con ‘Valor de ley’ en la que salía Jeff Bridges con parche. Y sí, sé que están basadas en otras anteriores, pero las predecesoras nunca llamaron mi atención. Al menos como para encontrar un momento oportuno y la motivación de ponerme con un género que nunca me había llamado. Pero Cinemascopazo es la oportunidad y situación perfecta. Ya me la hicieron con Kurosawa y ‘Dersu Uzala’ (http://www.frikimalismo.com/dersu-uzala-y-cinemascopazo/), y sí, me la han vuelto a hacer con ‘Río Bravo’ de Howard Hawks. No es una peli para verse porque sí, pero si vas sabiendo qué vas a ver, la puedes disfrutar bastante.

La sinápsis de la peli es bastante sencilla. Un sheriff de un pequeño pueblo que apresa a uno y hasta que se lo lleven para juzgarlo, tiene que evitar que los malos lo liberen. A partir de esa premisa es cuando los personajes y actores secundarios se comen la trama y la llenan de matices. Porque a ver, no seré yo quien diga que John Wayne es un mal actor, pero para mí en esta peli hace de ladrillo. Un ladrillo que te mira como te miraría John Wayne con un rifle como extensión del brazo derecho, y que por muy duro que parezca por su altura, su sombrero y su piti en la boca…es un ladrillo al fin y al cabo. Porque cuando en pantalla aparece con alguno de los secundarios, son éstos quienes se llevan la escena. Dean Martin que hace de su ayudante, arrastrando cierto problemilla con el alcohol, te muestra lo jodido de sufrir el mono y los miedos que conlleva. El otro ayudante, un viejo cojo desdentado encarnado por Walter Brennan que aunque sea el alivio cómico (te puedes pasar media película tratando de entenderle si te la ves en inglés), te demuestra cierta profundidad como viejo apartado falto de reconocimiento. Como reclamo de chaval guaperas estaría Ricky Nelson, que más allá de la sonrisilla chulesca tiene el intelecto propio de alguien de mucha más edad. No podría faltar una mujer…la mujer, Angie Dickinson desempeñando el papel de prostituta jugadora de cartas que se queda encandilada por esos ojitos azules de Wayne.

No es que fuera una mala crítica para John, él tiene que hacer de lo que tiene que hacer (de ladrillaco sí). Ese armario empotrado impertérrito que hace de base de la historia y del resto de personajes. Pero la peli te gana cuando ves que cada uno de los anteriores, al interactuar con el bueno de Wayne se encuentran con un muro. Porque si vas de “borrachón”, él te pone la botella encima aún sabiendo que vales más. Si te enamoras de él, pues deja que hables hasta que te hartes o te bese a boca cerrada para que te cayes. Si le das la brasa porque quieres aportar más, hace oídos sordos como si fueras un viejo chocheando. Y si eres un guaperas avispado, deja que aporte todas las ideas y opiniones y ya luego construye él lo mismo básicamente. Como ejemplo, hay un momento de la peli que se comenta en el programa que es el perfecto reflejo de esto; Dean Marin hecho un Lucky Luke con Ricky Nelson de Bieber de la época y Wayne ahí…mirando y sonriendo.

La peli, no es que tenga muchas ubicaciones o paisajes, que con la cárcel, el hotel y la calle principal del pueblo ya le dio a Howard Hawks para contarte esta historia. Y es que si escuchas el cante de @MarcosMass definiendo ‘Río Bravo’ como un western atípico, acabarás dándole la razón entre risas. Sobre todo porque para ser una peli del oeste, no es que abunden ni las vacas, ni los indios, ni la caballería. Eso sí, los matojos que ruedan por la calle no te van a faltar.

Retomando el excepcional comienzo del post, señalaría también que como ocasión excepcional, esta sesión de Cinemascopazo se dio un miércoles en vez del habitual #QuéHacesEsteJueves. Avisaron de ello como consecuencia de la apretada agenda del excepcional invitado para esta ocasión, Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte). Te podrá caer mejor o peor, estarás de acuerdo en sus opiniones o no, incluso podrás discrepar en que sus formas o maneras no sean las más correctas, pero todas esas divagaciones son cosas que tú tienes en tu cabeza. No por ello quita que él sea uno de los mejores escritores españoles y que tenga los conocimientos y facultades necesarias opinar de lo que le venga en gana. A pesar de que tener una simple cuenta en Twitter te haga parecer de forma ilusoria que ya puedas estar al mismo nivel.

Opiniones personales aparte, poner a Pérez-Reverte en el sofá de Cinemascopazo delante de Juan Gomez Jurado, se hace muy goloso. No solo por las escaladas de pique sobre quien posee más datos, también Pérez-Reverte te ametralla a nombres y películas que desde su niñez ha ido atesorando en su recuerdo. Así comprendes lo fanático y defensor que es del género del western y la cantidad de anéctodas que guarda. La primera se la da de frente a Juan y al otro Arturo (el que él se podría definir como “el guapo”) sobre el motivo de Hawks para hacer esta peli. Debates sobre la responsabilidad, la lealtad y otros fondos que puedes sacar de ‘Rio Bravo’ es lo que disfrutarás cuando veas el Cinemascopazo. Y sí, también escucharás oir algún “hijo de puta” o “por mis cojones”, pero el cuándo o el quién te dejo que lo descubras tú. Ale, disfruta ‘Río Bravo’ como lo hice yo, y luego el Cinemascopazo.