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Porque cuando tienes que luchar con uñas y dientes por una de las entradas que tan gratuitamente se ofertan y aún así acabas resoplando con la gotica de sudor cayéndote por la sien, consciente de lo limitadas que son, solo puedes estirar tu gepeto con la más amplia de las sonrisas dándote la vuelta por la nuca. Es lo que te produce ver ‘El club de la lucha‘ en el cine, en VOSE, con la #CocaColaMix aderezada con un destilado (ron o whisky, tú eliges) y escuchar las idas y venidas cuando la comentan zurrando a tu ignorancia. Porque esta obra de Fincher del 99, es sin importar el número de veces, obligatoriamente la vuelves a videar para exprimirle más detalles.

En Cinemascopazo, no se andan con chiquitas, y @ArturoGCampos y @JuanGomezJurado en su necesidad de llevar a la gente su particular fiesta del cine, han conseguido que ya en la segunda temporada quede clarinete que el nivel de esta producción sobrepasará cualquier expectativa. Tanto unos como otros, acaban retroalimentándose en agradecimientos deseando que “esto” no acabe.

Contar en una breve sinápsis ‘El club de la lucha’ sería quedarme muy corto. Dudo mucho que haya alguien que esté leyendo estas líneas que no la haya visto (en la sala había alguno/a que vete a saber realmente que ha estado haciendo con su vida sin haberla visto). Te diré que trata sobre un psicótico ante su vacía realidad personificando en un alter ego lo que le precipitará a transgredir toda norma.

Y me quedo corto porque ahí hay mucho que sumar. Por un lado tienes las interpretaciones de Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter. El primero que venía de ser el hermano mayor de el único John Connor decente de la historia (su tocallo Edward Furlong) y lo de la cruz esa torcida pintada con rotu gordo en el pecho estando en su momento más “on fire” de su carrera -con permiso de Wes Anderson- haciendo de ese psicótico con falta de sueño y de meta en la vida. Pitt que tras bordarlo en ‘Se7en’ (También de Fincher) y ’12 monos’ con papeles de “que bueno que estoy incluso con papeles de chalao’ se había quedado simplemente en lo de guapo de cara con las somníferas ‘¿Conoces a joe Black? y ‘7 años en el Tibet’ (ésta con cameo en ‘El club de la lucha’), aquí vuelve a darnos una de…voy a conseguir que si eres tío quieras ser como yo, y/o si eres tía quieras tenerme dentro repetidas veces. Aparte Helenita, que es de estos actores que su persona se come a todos sus personajes y es ella en todas sus películas. Y lo digo siendo algo muy positivo, sea en las de Harry Potter o las de su marido “Tim hace tiempo que no hago una peli buena Burton”. (De la misma manera que Bill Murray es Bill Murray siempre, o Woody Harrelson es Woody Harrelson siempre, y nunca me cansaré de agradecerlo, gracias, gracias, gracias…).

Pues que no se te olvide añadir también el buen hacer de David Fincher. Él ya era muy fan de la obra de Chuck Palahniuk de la que se podrñia ver reflejado. Sí, ‘El club de la lucha’ está basado en un libreto que debería leerte. Es cortito y te lo ventilarás en muy poco tiempo. Y si te quedas con ganas de más, hay una segunda parte del autor realizada en novela gráfica que es una vuelta de tuerca a la historia que te sumergirá de nuevo en la tóxica relación de Marla y Tyler con el añadadido de…cómpralo y te enteras tolai. Volviendo a Fincher, si le dejas a su aire, seguramente te saque un peliculón como tiene ya demostrado. Él no te va a hacer la envolvente, él te lo pone todo por delante sin que te des cuenta y encima con toda honradez te lo explica en la misma película, sea con la voz en off o incluso rompiendo la cuarta pared. Así consigue que una historia ardua de contar, te entre a golpetazos de imágenes, ideas, e interpretaciones dejándote noqueado, pero con ganas de repetir experiencia.

Más allá de la producción, es cuando se puede debatir sobre los diversos fondos que te encuentras. La peli desde el principio te desangra al identificarte en una sociedad sin identidad, donde el día a día se basa en marcas y franquicias y donde tu única necesidad es seguir en la cola de consumición cual borrego olvidando lo que pueda significar ser persona. Cuando eres consciente y esa realidad no te deja dormir, pero no te atreves a dar el paso y romper la baraja, es cuando de una forma u otra (sea a través de Pitt) una nueva vía se abre. Aunque nuevamente parezca que lo que digo sea contradictorio, para despertar del letargo de esa realidad, la única solución sea una somanta de hostias. En la cara para sentir dolor, en forma reacción química para ser consciente de tus límites, o siendo encañonado en la nuca y rogando por una vida por la que no te atrevías a vivir.

De la misma manera y como comentarán en la tertulia, las críticas a la masculinidad, dejando de lado el cuñadismo flipado por las peleas, está presente durante todo el film. También se lleva un derechazo la esencia anarquista a la que se supone te quieren llevar por parte de grupo nada anarquista, más bien fascista. También te digo que menos mal que la peli se estrenó dos años antes del 11-S, porque si no, dudo mucho que ni el terrorismo gastronómico pasara el filtro de la producción. Y por supuesto, lo de vender el jabón a sus legítimas dueñas. Cómo no va a molar la peli, si encima te están enseñando química, si es que…

En serio, ‘El club de la lucha’ es de visionado fijo. Acabarás queriendo entrar al club e infringir la primera y segunda regla. Merece mucho la pena. No tanto por ver a Jaret Leto con las cejas rubio platino, que ahí yo me identifico mucho con Norton en un determinado momento. Sino porque este es uno de esos casos que más allá de la chulada que es, te deja ese “no se qué” en el cuerpo porque cuando la ves algo hace “clic” dentro de tu cabeza.

Antes de verte el programa, tienes que verte a @MarcosMass. En esta ocasión apareción con una guitarrita de mierda, traducción literal suya que conste, a ritmo aragonés. Muy bonico y de risa todo oye. Ya después es cuando toca dejar paso al invitado gañán. No podría ser otro que Ernesto Sevilla lógicamente. Yo no voy a entrar en los comentarios sueltos de Arturo sobre las dimensiones de los melones de sus compañeros y amiguitos tertulianos. Pero sí que estoy muy con Ernesto en que ‘El club de la lucha’ se conserva muy bien en el tiempo a excepción del look noventero de Pitt en atuendo y peinado. Eso sí, aparte de los debates sociales que se montan, imprescible que os veaís la parte de: ¿Con quién lucharíais vosotros?. Si le das a la almendra, creo que te será fácil averiguar la elección de Ernesto, y sin que te salga ningún “cardenal” (guiño guiño) por agrias trifulcas. Si con eso no tienes sufiente, la de Juan hace que me levante y me quite el sombrero y me quede media hora aplaudiendo. Chapó.

No te preocupes porque hablan mucho y se deshacen en elogios de la peli. Incluyendo partes que también te darán para pensar un poquito.

Para acabar el post, te recordaré como acaba la peli. O mejor dicho, uno de los famosos frames que se insertan en la peli y que incluso ellos te explican. Si te fijas muy bien, durante el principio cuando Norton te está situando un poco podrás ver en fracciones de segundo a Brad Pitt en un par de ocasiones. Pero para el final y como colofón, te cuelan un pollazo en toda la cara. No sé si te diste cuenta o no. De igual manera, piensa si te has percatado de otro “pollaza en tu cara” que te he colado en las primeras letras de los primeros párrafos del post. Espero que lo hayas disfrutado mucho…el post.