¡Bienvenidos a la teta enroscada!

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Ese mítico bar de carretera con luces de neón que alberga un oscuro secreto, ha dado el salto a la pequeña pantalla de la misma mano que lo creo: Robert Rodríguez. Los hermanos Gecko se hacen un lavado de caras para sumergirnos en un mundo de leyendas con cierto punto gore y muy gamberro.

Como ya hacia su homónima del séptimo arte, Abierto hasta el amanecer se desmarca de las grandes producciones con una trama aparentemente simple, muchos tacos y unos efectos aceptables. Con el propósito de entretener la serie se centra en cómo la vida de dos hermanos ladrones, está a punto de alejarse de los bancos para acercarlos al mismísimo infierno. En la búsqueda de la seguridad, un camino predestinado los conducirá directamente hacia la boca del peligro. Irradiando personalidad en cada fotograma, y con el firme sello de Rodríguez, deleita a los fieles de la primera entrega fílmica sin decepcionar a aquellos que buscamos cierta adicción en las series.

Hemos cambiado las caras de Clooney y Tarantino, pero la esencia sigue ahí: dos hermanos, un guaperas listo y un sensorial portento. Richard y Seth ponen rumbo a la libertad tras huir de la justicia dejando un “accidental” reguero de sangre en su camino, sin saber que la personificación de una diosa sedienta y esclavizada les persigue. Una aporta la cabeza fría y otro las alucinaciones, mientras todo son complicaciones en la huida.

Una simbología oculta empieza a arañar la mente del menor de los hermanos, y la locura se adueña de su persona para mostrarle otra realidad más antigua y salvaje, que le espera con ardientes y sedosos brazos.Un nuevo comienzo es lo que busca también una familia de católicos que ha perdido la fe, y quizás algo más. Ninguno se imagina que un apacible viaje por carretera puede convertirse en una aventura que no querrán contar a sus nietos.

Sin salirse de su estilo propio, la serie aporta toques de color a una historia original aunque explotada (innecesariamente). Esta vez, sin tener en cuenta pecados anteriores, el borrón y cuenta nueva les sale bien, aportando esa mezcla original de realidad y desenfreno, de supervivencia y locura.

Entre bailarinas, serpientes y mucha sangre, la acción no se hace de rogar y los hermanos Gecko conquistan la pantalla con su química tan diferente.  Porque hay pocos directores que logren sintetizar tan bien ese cóctel de sensualidad y brutalidad, esta serie aporta un componente distinto en la parrilla.

Mitología, moralidad y religión, son algunos de los temas sobre los que se asienta esta travesura de carretera que para a llenar el depósito en el peor sitio del mundo, despertando algo ancestral que domina entre el rock de la noche.

Porque después de toda la ceremonia del viaje, mental y físico, cuando llega la hora de la verdad los protagonistas están preparados para dar un giro de cuchillos y estacas, sin achantarse contra nada. Pero aun quedan sorpresas, giros que el espectador familiarizado con el asunto agradecerá infinitamente.

Sin esperar gran cosa, Abierto hasta el amanecer se ha convertido en una serie que entretiene y satisface la necesidad de sangre de todos aquellos amantes del género.

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Erio!

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