Crear cuenta


Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

La noticia recorrió internet como la pólvora, Spider-Man, el buque insignia de la ‘Casa de las Ideas’ regresaba y podría formar parte al fin de su vasto universo cinematográfico.

La idea fue recibida entre la alegría y el miedo. Alegría por poder ver al bueno de Peter por fin junto a sus colegas Vengadores, y miedo ya que este seria el tercer reinicio del personaje en cine. Y es que no habían pasado ni dos años desde la última vez que vimos como una araña picaba al joven Parker y como se convertía en héroe tras la muerte del tío Ben.

Pero Marvel, muy consciente de todo esto, se guardaba un as en la manga, una jugada maestra perpetrada a través de Civil War. La película que marcaba el cisma entre ‘Los Vengadores’ era el vehículo perfecto para presentar a Spidey, ya con poderes y ejerciendo de héroe por las calles de Queens, y que había llamado la atención de Tony Strak, el líder de uno de los bandos de estar guerra entre superheroes.

La presentación del personaje en dicha película fue más que perfecta y encanto a seguidores y profano. Tom Holland encaraba al Spider-Man que muchos queríamos ver, uno quinceañero vistiendo ese uniforme tan de los sesenta, actualizado eso sí, pero con la esencia del trepamuros en cada escena.

Civil War fue un aperitivo, un trailer, ahora ha llegado a nosotros la película, y que película…

Spider-Man Homecoming, es sin duda alguna la mejor película que se nos podía ofrecer. Es importante entender que Marvel ha tenido que ingeniárselas para darnos algo que no traicione la esencia del personaje, pero a la vez no nos cuente lo mismo que en sus otras aventuras en la pantalla grande.

El gran acierto sin duda es su enfoque y ambientación. Homecoming es una película de instituto, con un Peter/Spider-Man de 15 años, con problemas e inquietudes de alguien de esa edad. Desde el minuto uno eso queda claro, y es algo que a mi entender no estaba bien plasmado en anteriores entregas, quizás por el enfoque y la edad de los actores que lo dieron vida.

No esperéis tramas oscuras o increíblemente épicas, porque no las tendréis. El asunto es claro: sacar buenas notas, conseguir el amor de la chica más guapa del insti, aguantar a sus compañeros de clase (puntazo el papel de Zendaya, incluído el guiño final), frikear con su amigo Ned (para mi otro acierto en la trama) y como no, aprender a ser Spider-Man y encontrar su hueco como héroe, algo que ansía tras los acontecimientos vividos en ‘Civil War’.

Este acercamiento a un Spider-Man novato y adolescente está muy bien integrada con todo el universo previo. Los Vengadores están muy presentes, más allá de la presencia de Tony (que pese a los más agoreros no pasa de 10 minutos) como mentor. Un Tony que además muestra como ha cambiado tras la última vez que le vimos. Era absurdo pensar que por mucho que esta sea la primera película iba a estar aislada de todo. A estas alturas y tras 14 películas esto es un universo compartido, donde seria ilógico que un chaval (con alucinantes poderes) que ha crecido con Los Vengadores no quiera ser uno de ellos.

Este asunto esta perfectamente equilibrado con las tramas y evolución de Peter, y cuando es necesario, especialmente hacia el final, pasa a un segundo plano y se centra en él y su viaje como Spider-Man.

En cierto modo me ha recordado a Ant-Man, otra “pequeña gran película”. Al igual que en esta, el héroe tiene desafíos más locales, Spider-Man se enfrenta a ladrones, no hay villanos cósmicos, algo que ya pasaba en los primeros cómics del personaje. De ahí que la elección de El Buitre y el Conmocionador como villanos (ladrones) sea perfecta.

Dotar además al Buitre de una implicación más personal con Peter (no entraré en spoilers) es un gran acierto y me hizo recordar relaciones “más familiares” que Spider-Man ha tenido con otros villanos.

Y es que como he dicho, el reto de no repetirse pero mantener la esencia es el éxito de esta película. Todo recuerda al héroe del que tanto hemos leído. Cierto es que se toma licencias, las necesarias para integrarlo con el resto de películas, pero hasta estas licencias beben de algunos cómics. Un vistazo a alguna historieta del pasado nos hará ver que ni es la primera vez que un joven Spider-Man ya quiso formar parte de un Supergrupo (en este caso los 4 Fantásticos, como narra el numero del que tenéis abajo la portada) o que ya tenia un traje lleno de gadgets antes de conocer a Iron-Man.

Spider-Man Homecoming es en definitiva una perfecta amalgama de elementos nuevos, clásicos y los establecidos por las películas previas, con un criajo como prota de los que ya no hacen fotos si no vídeos para YouTube, que habla como ahora hacen los chavales, alguien que se equivoca y tropieza (literalmente a veces). Añádele unas buenas dósis de humor, guiños a posibles secuelas, acción bien metida y trepidante, tiempo para el amor y esa tensión que trasmite el Buitre (gracias al papelón que se marca Michael Keaton) y tenemos una más que asombrosa aventura. Así que gracias (de nuevo) Marvel.

Postdata: Por si hay algún despistado, la película tiene dos escenas post-créditos, sin entrar en spoilers diré que la segunda además de ser divertida, manda un mensaje directamente a los que nos quedamos hasta el final de estas películas.