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Ya en su día, los @TPoderosos rindieron homenaje a Alan Moore, uno de los grandes genios del noveno arte. Sí, el cómic es también un arte. Pero todavía les quedaba otra de esas balas que se suelen reservar para disparar en una ocasión especial. Tal vez aprovechando que del 10 al 12 de noviembre se celebra en IFEMA la ‘Heroes Comic Con’ con la presencia de un tal Frank Miller, hayan querido meterla en la recámara para poder descargarla directamente en tu entrecejo. De esta manera y si no lo había hecho antes, Frank Miller, otro de los genios en el universo del cómic, atraviesa todo tu lóbulo frontal hacia el occipital y dejarte hecho un muñeco.

Cuando Frank Miller empezó a trabajar en los cómics, estos iban dirigidos casi exclusivamente a pequeñuelos que todavía no habían llegado a la edad del pavo y por ello, tanto la calidad de las historias como la del libreto dejaban bastante que desear. Aparte las grandes compañías siempre tenían sus estándares sobre formatos, estilos, plazos de entrega, etc. Porque total, ¿a quién más le iban a poder interesar unos cómics?. En cualquier caso, cuando empiezas a currar en algo, a falta de enchunfes, te toca empezar desde abajo y de la misma manera que a Moore le dieron un personaje que iba a desaparecer (La cosa del pantano), a Frank Miller le otorgaron el encargo del que entonces era un personaje medriocre, Daredevil. De estas veces que personajes se cruzan en las historias de otros con más tirada, Miller curraba en la línea de Spiderman y fue Daredevil quien le hizo una visita. Aquí Miller vio potencial al personaje y convenció a los de Marvel para hacerse cargo del diablo rojo.

Así llegó a surgir en el 86 el ‘Born Again’, guionizado por él mismo y dibujado por David Mazzucchelli. La profundidad que le dio al personaje trascendió lo que hasta ese momento era lo normal. Cuando los héroes era personajes inmaculados, él humanizó a Daredevil y llevó a Matt Murdock a los infiernos. De una forma clara, le jodió la vida. Partiendo de meter a la exnovia en el mundo de la prostitución y la droga, acabaría vendiendo la identidad del diablo rojo por una papelina de heroína con lo que Kingpin se aprovecharía de esa información para destruir al abogado. Miller aprovechó esta narración para infundarla en un drama realístico que ni de lejos era lo que se estilaba y aportó profundidad a unas historias que nadie se había atrevido a realizar. Además toca remarcar que fue él quien creó a Elektra…Del cual los Todopoderosos recomiendan encarecidamente el ‘Lives Again’ por el colorido que consiguió junto a Lynn Varley (quien sería su mujer hasta 2005).

Antes ya había lanzado el ‘Lobezno: Honor’ en el que había hecho lo mismo. Cogió a un personaje que era casi un paria y lo convirtió en un mito. Si ponéis detalle a lo que será su trabajo, cada vez que hace algo con un personaje o historia, el tío sienta cátedra. Y en este caso, toda la voracidad y agresividad características de Lobezno son gracias a Miller. Que si por lo que sea no lo sabíais, ahí está Juan para apuntillar que wolverine realmente hace receferencia al carcayú, que es como una especie de oso pequeño dado a la glotonería. En Honor, la primera historia de Logan en solitario, y con tramas de romance e intriga transcurre en Japón. Un país que aparte del manga, influiría en Miller.

Así lo reflejaría en ‘Ronin’. De todo lo que tuvo que aprender para otorgar a Dardevil un código y un estilo de lucha, se quedó prendado de la influencia nipona. Miller ya estaba sobresaliendo, y DC aprovechó la oportunidad que Marvel le negó con ‘Ronin’ al dejarle libertad creativa para realizar un trabajo mucho más personal. Para entonces Miller ya estaba quemado con los plazos que tenía en las series regulares y aquí tomó las riendas de ello. Y además de la impresión, que era un tema que también le producía sarpullidos, dispuso de control para obtener los colores y el acabado en la calidad del libreto que siempre quiso.

Un dato que sólo sabrás si escuchas Todopoderosos gracias a Cansado, es que tanto él como Fran Miller, padecen el Síndrome de Grezman (así, tal cual se lee y te suena en la cabeza). Un trastorno patológico en el que se sufre un miedo atroz al no saber nunca en qué dirección se debe girar un grifo para obtener la temperatura deseada.Ahora estarás pensado que vaya mierda de dato que te acabo de dar, pero no te quito la razón. Sólo te lo pongo por lo de la sonrisa.

Siguiendo con su manía de romper moldes, al siguiente que le tocó fue a Batman y por defecto a Superman con el ‘Batman: El regreso del caballero oscuro’. Podrás discutir como los Todopoderosos sobre su ideología y cómo la puede plasmar o no, el hecho es cómo aquí consigue una provocación narrativa e idiológica que plasma en la representación de los pilares de DC. De cómo un Batman retirado vuelve (alegrando el día al Joker) para darle un chopito a Superman ya que se ha convertido en el brazo tonto de los EEUU. Además, la profundidad que transmitió para el enmascarado la volvió a usar en ‘Batman: Año 1’ para contar el origen del mito. Otra cosa que sucede con Miller es que lo él produce va a misa. Si no, podéis fijaros en todas las películas o series en las que se han basado de sus cómics. Claros ejemplos son el truño de ‘Batman vs Superman’ o la serie de ‘Daredevil’ de Netflix.

Una de las cualidades de Miller, es la capacidad de impresión que refleja sus viñetas. De la misma manera que el cine es un medio para, en ocasiones, lograr un mayor efecto de esa impresividad. Qué se os puede contar de las películas de ‘Sin City’ o ‘300’ que no sepáis. El hecho es que a Frank siempre le había interesado el mundo del cine, pero su experiencia fue un poco desastrosa cuando de tener él todo el control de la producción en el cómic, en el cine depende de mil cosas ajenas. Así le pasó en su colaboración con ‘Robocop 2’ que salió escaldado y hasta que Robert Rodriguez no le presentó el corto de introducción de ‘Sin City’ no le convencieron para llevar su obra al cine. Y al igual que Snyder en ‘300’ plasmaron al milímetro el trabajo de Miller. Luego él se vino arriba y queriendo hacerlo solito se llevó la hostia con ‘The Spirit’, pero es que nadie es perfecto.

Frank Miller desde sus comienzos siempre ha querido dejar su seña en todo lo que hace. Es fácil reconocerle por sus tramas y la profundidad que reflejan sus personajes, como ya te he comentado. Pero además también cambió la forma de trazar las viñetas. A pesar de tener en ocasiones trazos toscos teniendo figuras casi amorfas, obtiene siempre una fuerza casi hipnótica apoyada en una violencia ilustrativa con la que podrías echar toda una tarde en una misma página. Si aparte le sumas el atípico colorido que le aplica (o sus colaraboraciones), el resultado es una obra a veces compleja de coger, pero desde luego con una calidad inigualable. Tampoco le ha importado romper formatos a la hora del diseño de viñetas o para dimensionar el libreto, siempre con el fin de obtener el resultado que siempre buscaba. Por todo ello, tienes motivos más que suficientes para pillarte algo de su obra para darte cuenta de que no se te ha mentido.

Si tienes todavía dudas, y si no pues eso que ya llevas de adelanto, lo que deberías hacer es ponerte a los Todopoderosos. Que lógicamente durante sus dos horitas te darán mucha mas información y mejor explicada, que por algo son mucho más gafapastas que yo. Además, tener a Juan impartiendo clases de nomenclatura básica de química tiene que ser un aliciente, ratificado por la IUPAC. Este programa puede ser uno de los más desenfrenados, siempre dirigiendo con buena mano Arturo a los cerebros de Rodrigo y Juan. Al de Cansado ya es más difícil, que el pobre tiene lo de Grezman. Ya se verá como anda de lo suyo para la próxima. Hasta entonces…aprovecha y déjate seducir por Frank Miller. ¡No te aburras!.