Crear cuenta


Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Desde tiempos inmemoriales, la rivalidad entre los fans de Star Trek y Star Wars ha sido legendaria, y la verdad es que yo (a mis 30 años) aún no sé de dónde viene ni cómo comenzó. Eso sí, existir existe.

La tradición dicta que, si eres fan de Star Wars, tienes que odiar a muerte a los trekkies y a su rollo de “Ciencia Ficción para intelectuales” (hoy “Ciencia Ficción para gafapastas”); algo que, como ya he dicho, era mutuo. Y hasta hace no mucho, en ésas andaba yo.

Mentiría si dijese que a lo largo de mi vida no había coqueteado en algún momento con el universo del Enterprise y el Sr. Spock (con alguna película y la serie de Star Trek: La Nueva Generación), aunque siempre lo había hecho de pasada y con cierto aire de desprecio. Por mi naturaleza warsie, siempre había estado más inclinado hacia el lado de la Fuerza, pero en 2009 llegó J.J. Abrams y todo mi universo (o galaxia, según se mire) cambió.

Así llegamos a este momento en el que paso a contaros qué me ha parecido Star Trek en la oscuridad; una película que además tiene ese morbo friki añadido de ser la antesala del Episodio VII de Star Wars que dirigirá el mismo J.J. Abrams.

Estaba claro que tras la vuelta de tuerca de la primera parte, una precuela con viajes en el tiempo que mejoraba y aumentaba lo mejor de la serie y películas originales, su continuación iba a ser mejor, si cabe.

No entraré a discutir hasta qué punto la “starwarsización” introducida por J.J. Abrams ha influido en el éxito de ambas películas; está claro que algo hay, pero, evidentemente, eso no es suficiente. Star Trek en la oscuridad es mucho más, y quedará patente en lo que voy a desgranar ahora.

Ya desde su prólogo, un prólogo que nada tiene que envidiar a los de las películas de James Bond, podemos adivinar lo que se avecina. Unos primeros minutos magistrales a todos los niveles que, de un golpe, nos presentan a una tripulación ya consolidada, mundos nuevos, unos movimientos de cámara brutales (en esto J.J. me recuerda a un joven Spielberg) y un pedazo de homenaje a Indiana Jones (que para algo es saga hermana de Star Wars).

El prólogo es, en definitiva, una increíble secuencia de acción, y no será la única a lo largo de la película. Estas secuencias son perfectas, tanto en número como en duración, para contentar a los amantes de la acción sin cabrear a los puristas de la Ciencia Ficción.

Tras la secuencia de entrada, entramos enseguida en materia. Vemos la Londres futurista, y se abre la subtrama que presenta al monstruo de la película: el roba escenas, y firme candidato al pabellón de villanos ilustres, John Harrison (¿es este nombre otro homenaje a Star Wars?), interpretado por Benedict Cumberbatch – el Sherlock Holmes moderno de la BBC. Cada aparición suya, cada frase, cada acción, te deja clavado en la butaca. Precisamente, lo único negativo que tenía la película antecesora era la ausencia de un villano con mayúsculas, con aristas, ambiguo, y que fuese una pieza clave de la trama, como debe ser; capaz de ser el malo y el Macguffin a la vez. En ésta, esa carencia queda perfectamente solucionada. Incluso la música de piano que suena cuando aparece es increíble.

La trama avanza, los protagonistas regresan, y a mí me encanta el reparto principal. Se nota que todos están cómodos en sus papeles, especialmente Kirk y Spock, y eso que debe suponer una enorme presión interpretar a personajes tan icónicos. A pesar de todo, ambos lo clavan y, sin duda, son los que llevan el peso de la trama. No quiero dejar de citar al resto del reparto, todos tienen su momento de gloria y aprueban con nota. Destacan el Dr. McCoy (Karl Urban) y Uhura (Zoe Saldana). El primero por sus gestos y lacónicas frases, y la segunda (aparte de por lo evidente) por hacer más humano a Spock en sus secuencias con él, y por un guiño lingüístico que le hace a los fans de la saga.

También me parece ineludible mencionar lo bien escrita que está la película, ya no sólo los diálogos, donde destaco todos los de Spock y Bones, sino por lo bien desarrollada que está la trama. Parece que Damon Lindelof se ha dejado de pajas mentales como las de Prometheus, y se ha centrado en hacer avanzar la historia. Pendiente de otro visionado, he de decir que no le he visto fallos. Puede que a cierto tipo de espectador no le guste su desarrollo o vea cosas muy evidentes pero, aun así, me parece un guión redondo. Un guión que además le da algunas alegrías a los fans de toda la vida, con alguna referencia a la obra original, poniendo diálogos clásicos en boca de los personajes y con sorpresas de todo tipo que unen más estas películas y el universo clásico.

Técnicamente, Abrams demuestra lo que vale y la visión tan clara que tiene de cada detalle: los decorados, los exteriores tan bien buscados, los planos homenaje a la Ciencia Ficción (destaco los de personajes entrando y saliendo del teletransporte), la fotografía, y los muy criticados “destellos” que, a mi entender, encajan perfectamente en esta película y que no dejan de ser “marca Abrams”. En las secuencias de acción, que como ya he comentado aparecen en su justa medida, tenemos tanto acción física, muy bien resuelta y de imagen clara (nada de dos borrones peleándose), como escaramuzas espaciales y persecuciones. Una de las últimas persecuciones tiene un estilo más orgánico que espero volver a ver en el Episodio VII de Star Wars.

Sobre los efectos especiales y visuales, ¿qué decir? Cumplen su función al 100%. Me gusta cómo los usa el director, y espero que mantenga el estilo en Star Wars, eso sí, con muchos más aliens (aunque el uso de los planetas extraterrestres me gusta, y mucho).

En lo referente a la banda sonora, creo que Michael Giacchino está en su salsa con esa mezcla clásica y electrónica; con piezas tan envolventes como London Calling (no confundir con el temazo rock), una pieza a piano con reminiscencias a la banda sonora de Fringe, y el tema central de la película y sus variaciones. En algún instante peca de repetitivo, pero es soportable.

La gran pregunta es: ¿podría Giacchino, compositor habitual de Abrams, hacer la banda sonora del Episodio VII? Él mismo ha dicho que, si John Williams puede y quiere, debería hacerla el maestro; a lo que yo añado: Williams sólo hay uno pero, si por causas de fuerza mayor (que con el añito que llevamos, miedo me da) no puede ser, creo que Giacchino lo defendería con fuerza. Eso sí, tendría que cambiar un poco su estilo hacia algo más clásico y dejarse de giros musicales a lo Perdidos.

Para terminar añado que, como fan de Star Wars de los de toda la vida y recién llegado al universo Trekkie, Star Trek en la Oscuridad me ha parecido una muy buena película (dentro y fuera de su saga). Está clara la influencia, no sólo de los mundos creados por George Lucas, sino del buen cine actual. Si no eres fan, disfrutarás con su trama, los personajes y su mensaje sobre la amistad y las relaciones humanas; y si lo eres, y dejas de lado los puritanismos y el seguir encerrado en aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, disfrutarás de ese mismo mensaje, y de una película que abre el camino a una nueva saga tremendamente interesante, y fiel al espíritu original. Yo, como recién llegado, me quedo con esto: un nuevo universo del que disfrutar y con el que frikear, siempre y cuando no haya un nuevo episodio de Star Wars de por medio, claro. 🙂

Quiero dedicarle este artículo a mi buen amigo Miguel que, como buen miembro de la Flota Estelar y Caballero Jedi, me ha dejado subir en su Halcón Milenario para llevarme al espacio, la última frontera, y hacer que ahora “sufra” dos “enfermedades”.

Que la Fuerza os acompañe y Larga y próspera vida.

No os perdáis el nuevo blog del autor “La zona Fantasma”

Hacer Comentario